El disciplinamiento cultural en el Uruguay
El Uruguay salvaje y el Uruguay disciplinado.
II. La escuela Vareliana
Veamos brevemente algunas características de uno de los principales agentes disciplinadores de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX: la escuela pública después de la reforma vareliana. No estudiaremos el fenómeno dentro de toda su dimensión, sino que sólo esbozaremos algunas de sus principales características para ubicarlo cronológicamente
A partir de 1870 el país mantuvo un firme retroceso del analfabetismo, con características de una verdadera revolución cultural, ya que entre 1870 y 1900 el país disminuyó a la mitad su tasa de analfabetismo. La alfabetización tuvo principalmente un carácter urbano, ya que la concentración de habitantes facilitaba la concurrencia escolar y a la vez el ámbito urbano exigía más la cultura escrita que el rural. Observada la distribución departamental de analfabetos, los coeficientes elevados aparecen ligados a la ganadería extensiva, que llevaba a la dispersión de la población; a la cultura cerealera y pobre de Canelones, con niños trabajadores que no iban a la escuela; y al elevado porcentaje de población rural en algunos departamentos, con viviendas muy alejadas entre sí, con dificultades ciertas de establecer una escuela equidistante y en lugar correcto.
Desde la extensión de la educación primaria, surge una nueva cultura a partir de los valores que ésta impartía, fuertemente influenciados por el racionalismo. Esta nueva cultura estaba fundada en lo escrito más que en lo hablado, y establecía como sinónimos "impreso" y "verdad", teniendo una visión cientificista de la vida.
Pero el crecimiento de la educación primaria no fue sólo de carácter cuantitativo, sino que la calidad de la enseñanza se incrementó notoriamente. No sólo se impusieron los cambios impulsados por Varela, que pregonaban una enseñanza respetuosa del niño y de la psicología infantil, sino que también aumentó el número de maestros profesionales y diplomados.
Si bien durante este período el desarrollo más espectacular fue el de la enseñanza primaria, también crecieron en forma muy importante la enseñanza secundaria, el nivel terciario, y la educación primaria para adultos. Esta última forma un capítulo más de la difusión de esa cultura intelectual, racionalista y escrita. Los protagonistas ya no son los niños, sino adultos, en su mayor parte trabajadores, cuyo elevado porcentaje se había puesto de manifiesto en los censos de 1900 y 1908. Es sintomático que para los dirigentes de la época, analfabetismo e incultura fueran sinónimos. Da prueba de la concepción intelectual y literaria que éstos tenían de la cultura y su identificación con lo impreso, los libros específicamente.
El crecimiento de concurrentes a la enseñanza primaria para adultos evidencia un auténtico deseo de ascenso social a través de un mejor empleo, que sólo la instrucción elemental completa podía proporcionar.
Citamos textualmente a Barrán y Nahum, que en su libro “El Uruguay del Novecientos”* mencionan las primeras consecuencias culturales de la expansión de la enseñanza pública: “La escuela pública, aunque con planes diferenciados para el sector urbano y rural, uniformizó al país, eliminando los abismos culturales más brutales que separaban al Interior de la Capital, y como lo hizo implantando valores urbanos y europeos, puede afirmarse que contribuyó a la urbanización ‘mental’ de toda la nación. Españolizó el habla portuguesa vigente en los departamentos fronterizos, contribuyendo a la unidad política. Limó en parte las diferencias entre las clases sociales con su ‘educación común’, de la que la generación de maestros varelianos hizo un culto y un dogma constituyéndose en abanderada del igualitarismo democrático. Generalizó un determinado nivel de conocimientos básicos para la nueva estructura económica, social y política que se estaba gestando. También esa escuela semilaica que habían creado en 1877 el Gobernador Latorre y José Pedro Varela y que se laicizó definitivamente en 1909, contribuyó a fomentar el indiferentismo hacia la religión, una de las bases ideológicas del batllismo; con su instrucción intelectualista y racional sustituyó en parte a la vieja cultura tradicionalista que explicaba el mundo un tanto mágicamente. Y, por fin, creó una base para la cultura popular o de masas, que cimentó la posibilidad de que surgieran, desde los partidos políticos de fundamento mayoritario a la prensa - que ahora podía ser leída - dirigida al gran número”.
De esta forma vemos cómo la enseñanza primaria se constituyó, quizás de manera contradictoria, en un elemento revolucionario a la vez que uniformizante, que abría nuevos horizontes y que unificaba. Pero, si la enseñanza primaria fue un elemento privilegiado en la lucha de la civilización contra la barbarie, ¿hacia dónde apuntaban sus principales argumentos? Estudiaremos brevemente las principales líneas de la civilización que se trasmitían a través de la enseñanza primaria y pública.
Muy interesante
ResponderEliminarGracias. Es parte del trabajo final del curso de Historia Nacional, con Gerardo Caetano y Milita Alfaro, años ha...
ResponderEliminarMuy interesante selección.
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